Me levanté y me miré la cara, pensaba que ese lunes caluroso iba a ser como todos los demás, aburridos, pero el destino decidió que no debía de ser así. Me vestí, me peiné, desayuné, me lavé los dientes y me dirigí hacia el instituto con mis amigas.
Al llegar me encontré sola, pero no me importaba. Me encantaba estar en otro mundo. Pero no fue demasiado tiempo, a los pocos minutos comenzaron a llegar gente. Me aburría, solo esperaba a mis amigas.
Cuando llegaron por fin me levanté de aquel banco y caminé hacia ellas. Empezamos a hablar , pero seguía estando en otro mundo. No entendía el porqué pero me comenzaba a acostumbrar.
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